dimecres, 27 de juliol de 2011

Edifici Jaume I cantonada con Ramblas de Mollet



Este edificio esta Catalogado y lleva mucho tiempo con las obras paralizadas y por fin despues de mucho tiempo denunciandolo se han retirado las vallas que tanto afeaban las Ramblas de Mollet.de todas maneras se tendrá que picar la pared para que no caigan escombros

dimarts, 26 de juliol de 2011

Noruega y Somalia, ¿dónde está la diferencia?


La matanza de Noruega ha puesto sobre el tapete unos cuantos problemas latentes en la sociedad actual que no podemos seguir soslayando. En primer lugar el racismo instalado en la sociedad occcidental que hizo pensar en un primer momento que los responsables de la tragedia eran grupos islamistas. En segundo lugar el riesgo inherente a los grupos ultraderechistas capaces de cometer atentados tan salvajes en aras de una ideología xenófoba. Y en tercer lugar, “the last but not the least”, el diferente rasero con que trata la prensa occidental las tragedias de la Europa rica y blanca de las tragedias del Afríca pobre y negra. De esto último trata el artículo de José A. García Saez publicado en la revista ATTAC del País Valencià, y del que queremos destacar el informe del ODG (Observatori del Deute en la Globalització) al que hace referencia en su artículo: Navegando por los meandros de la Especulación Alimentaria.


Noruega vive su peor tragedia desde la Segunda Guerra Mundial

Europa está consternada por la muerte de más de 90 personas en Noruega. La horrenda matanza que allí se ha producido deberá servir para reconsiderar la tibieza con la que hasta ahora demasiados gobiernos europeos han tratado a los cada vez más incipientes grupos de ultra-derecha. Que los individuos que forman parte de estos grupos suelen ser un peligro para la sociedad es algo que ha quedado demostrado de manera trágica en la isla de Utoya. De la misma manera, estos sucesos también deberían enseñarnos que sería tan injusto asociar el fanatismo a la religión cristiana y a los noruegos de pura cepa como lo ha sido asociarlo durante tanto tiempo al islam y a los musulmanes.

Al margen de estas consideraciones, es completamente normal la consternación que siente estos días el pueblo noruego y normales son también las muestras de solidaridad enviadas por sus vecinos europeos. Lo que no es tan normal es el agravio comparativo que se produce si al lado de la catástrofe de Noruega colocamos la tragedia de la hambruna que actualmente está azotando a Somaila y al resto de países del Cuerno de África. Según los datos que proporciona la FAO, en Somalia no han muerto 93 personas. Han muerto muchas más. Diariamente pierden allí la vida cientos de personas porque no tienen qué comer. Y esto ocurre en un mundo que cuenta con recursos y alimentos para todos.

A la vista de ello se hace indispensable preguntarse por qué esa diferencia de tratamiento mediático y de impacto social respecto de una catástrofe y otra, ¿dónde está la diferencia? Tan sólo atendiendo al número de víctimas, la actual situación de hambruna debería ocupar más portadas de diarios y copar más titulares de informativos que la matanza de Oslo. ¿Por qué no lo hace? ¿Acaso es que unas víctimas son europeas y nos identificamos con ellas, mientras que las otras son africanas y quedan demasiado lejos? ¿O el problema es que vale más la vida de unas personas que la de otras? No. Sería demasiado triste. Sería un total fracaso de nuestros sistemas educativos que la gran mayoría de la sociedad crea, como lo hacía el asesino de la isla de Utoya, que la vida de todas las personas no tiene el mismo valor.

El problema, en mi opinión, apunta más bien a la tendencia a considerar el hambre como una catástrofe natural, como una situación que es desagradable y cruel, pero que no podemos evitar. Podremos, como mucho, paliar sus efectos enviando caritativamente algunos alimentos que aquí nos sobran; o, en el mejor de los casos, aportando los gobiernos eventualmente un puñado de millones de dólares que servirán para calmar momentáneamente la situación.

Es momento de acabar con esa creencia. Las situaciones de hambruna, en el mundo de hoy, no son la catástrofe natural, fruto de sequías u otras inclemencias meteorológicas, que nos quieren hacer creer. Las situaciones de hambruna son hoy, en buena medida, la consecuencia de un sistema económico determinado. Debemos empezar a pensar que cuando una persona muere de hambre muere, en realidad, asesinado; y, aunque la culpabilidad esa muerte no es tan fácil de determinar como cuando alguien ha disparado un fusil, pueden encontrarse también las correspondientes responsabilidades.

Unos 1.000 millones de personas se encuentran en una situación de desnutrición en un planeta que produce alimentos para 8.000 millones. Si somos unos 6.500 millones de personas, las cuentas no nos salen: hay alimentos de sobra y, en cambio, una de cada seis personas en el mundo no tiene qué comer. Parece que la mano invisible del mercado se queda corta para distribuir equitativamente los recursos. Buena parte de la población mundial no puede acceder a los alimentos a los que tiene derecho porque éstos han alcanzado en 2011 —siempre según datos de la FAO— el precio más elevado de los últimos 20 años.

Entre las causas de esa general tendencia al alza de los precios debe señalarse la especulación financiera como una de las principales. Organizaciones como el ODG han realizado exhaustivos informes que muestran hasta qué punto están relacionadas el hambre y la especulación. Agentes financieros como Glencore o Goldman Sachs han ganado en los últimos años miles de millones jugando con el precio de los alimentos a través de la bolsa de Chicago, y bancos como Barclays o Caixa Catalunya han ofrecido inversiones en el mercado de materias primas presentándolas como un “depósito 100 % natural” (sic). Estos son sólo algunos nombres para mostrar que hay culpables y que se pueden encontrar las responsabilidades, si no jurídicas, al menos sí morales.

El reto está en comprender la relación de causa-efecto. De igual forma que focalizamos nuestra atención sobre el granjero noruego que disparó sobre los jóvenes del campamento, debemos poner nuestra mirada sobre esos fondos de inversión bancos que se lucran a cualquier precio, incluyendo el de miles de vidas humanas. Es cuestión de afinar el criterio, de no atribuir ya a supuestas causas naturales lo que realmente es fruto de las acciones humanas. Si, por fin, llegamos a la conclusión de que es necesario poner fin al problema de las muertes —o asesinatos— por hambre, deberemos presionar a nuestros gobiernos para que aporten en esta ocasión los 120 millones de dólares que la FAO pide para solucionar la hambruna que azota al cuerno de África (calderilla, si se tiene en cuenta que únicamente el rescate de la CAM ha costado al menos 2.000 millones de euros a los contribuyentes españoles). Pero fundamentalmente debemos unirnos en la exigencia de tres reivindicaciones imprescindibles: 1) la exigencia de unas reglas comerciales justas, que excluyan del libre mercado bienes de primera necesidad para las personas, 2) la regulación de los mercados financieros con el fin de evitar la especulación, y 3) la cancelación de la deuda externa de los países en desarrollo, que condiciona su producción agrícola destinándola a la exportación e impidiendo el ejercicio de su soberanía alimentaria. Mientras esto no ocurra y miles de personas sigan muriendo diariamente de hambre en el mundo, todas las consternaciones seguirán siendo un agravio comparativo y todos los titulares de prensa seguirán siendo sensacionalistas.

Fuente: ATTAC

dilluns, 25 de juliol de 2011

posicion del Grup municipal ICV-EUIA de Mollet respecto a la Falconeria a Gallecs


Que presenta al Ple de l’Ajuntament de Mollet del Vallès el Grup Municipal D’ICV-EUiA la defensa de l’espai de Gallecs lliure de falconeria.

Ja fa anys que existeix una problemàtica que confronta la defensa de l’espai natural de Gallecs, amb l’interès de la pràctica de la falconeria en aquest indret. S’ha denunciat reiteradament la pràctica de la falconeria a Gallecs, i els perjudicis i problemes que causa per la fauna, com el destorb en plena època de migració del corriol pit-roig – en perill d’extinció - o molèsties a d’altres espècies protegides en època reproductora i migratòria, intent de caça, i caça il•legal d’espècies cinegètiques. La pràctica no ha deixat de fer-se, i al mes d’agost es continuarà, amb els problemes que ocasiona.
Tot plegat fa que s’estiguin vulnerant diferents normatives europees i d’àmbit català: Directiva 2009/147/CE del Parlament europeu i del Consell, de 30 de novembre de 2009 relativa a la conservació de les aus silvestres; Text Refós de la Llei de protecció d’Animals de Catalunya Decret Legislatiu 2/2008, de 15 abril (LCAT 2008\372).
Atès que diferents associacions ja han plantejat la necessitat de regular aquesta pràctica, que, tot i haver estat declarada patrimoni de la humanitat, segons les normatives té l’obligació de respectar els hàbitats naturals, per protegir-los en tot cas, però no per malmetre’ls o posar-los en perill.
En aquest sentit, les diferents administracions han de posar-se a treballar, i a data d’avui només Lliçà de Vall ha prohibit de forma expressa la falconeria.
La solució passaria perquè Gallecs sigui declarat Refugi de fauna i pesca, tal i com van recomanar agents rurals durant una reunió entre el Consorci, alguns naturalistes i el voluntariat ambiental fa ara més d'un any. És el cas de Granollers, que va declarar el riu Congost refugi de caça i pesca, per tal de no permetre-hi aquestes activitats furtives que s’hi venien practicant.
En la sessió plenària de 31 de gener de 2011, es va aprovar la proposta de crear una comissió d’estudi per modificar el reglament d’espais verds i zones naturals, amb l’objectiu, entre d’altres, però com a prioritari, de prohibir la falconeria a Gallecs.
Han transcorregut més de 6 mesos, i la comissió no s’ha reunit, i es desconeix si s’ha treballat en aquesta línia, però no hi ha hagut cap notícia respecte la determinació de finalment regular aquesta pràctica que afecta Gallecs.
Per tot això, el grup municipal d’ICV-EUiA proposa al Ple l’adopció dels següents
ACORDS:
Primer.- Convocar de forma urgent la comissió d’estudi per la modificació del Reglament d’espais verds i zones naturals, amb l’objectiu de prohibir la falconeria a Gallecs.


Segon.- Treballar conjuntament des de l’Ajuntament amb les associacions naturalistes i d’altres, altres ajuntaments veïns, Consorci de Gallecs, òrgan gestor del PEIN, agents rurals, i grups municipals, per tal d’aconseguir declarar Gallecs refugi de fauna i pesca.
Tercer.- Tramitar des de la instància corresponent la inclusió de Gallecs com a PEIN, dins la Xarxa Natura.
Quart.- Vetllar amb tots els recursos necessaris per tal de fer complir amb la prohibició un cop aprovada, de la falconeria, i per tal que pràctiques no permeses deixin de tenir lloc a Gallecs.

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